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Proyecto Restaurarte (Uruguay)

Aula en el Liceo N° 3 de Paysandú, Uruguay. 
 
Fotos, videos y textos entrecomillados tomados de: Comunicación Visual y Arte del Prof. Fernando Irecio, profesor de Educación Visual y Plástica en el 
Liceo N° 3 de Paysandú.
 

Este es un proyecto de arte en la escuela, en la escuela secundaria concretamente. Sencillo y extraordinario al mismo tiempo. Y con toque uruguayo.

Cosas que suceden en Uruguay. Cosas que ni PISA ni ninguna prueba puede captar. Cosas que hay que ver in situ. Tendré que ir a verlo personalmente.



"Solo hay que creer, y los sueños se hacen realidad. Esta semana empezamos a cambiar algo que los alumnos manifiestan en sus fundamentaciones, liceos aburridos, sin color, monótonos, con poca energía. Tal vez tenemos en nuestras manos la llave para cambiar una realidad, tal vez los bancos rayados se conviertan en arte. El arte de todos. Todos somos parte. Los que pintan, los que diseñan, los que apoyamos, los que cuidamos. Los que acompañan. Los que ponen música y onda. Los que van a estar ya piensan como pintarán su banco, los que se van dejan una parte de su ser, puede ser que un hermano disfrute eso material, que tiene parte espiritual. Hoy doy gracias a los que me enseñan día a día, gracias gurises".

RESUMEN

"El proyecto busca restaurar e intervenir el mobiliario liceal, venido a menos por el uso a través de los años, así como la intervención con murales en el salón de música, próximo a estrenarse.

El diseño de los bancos será creativamente libre, fundamentando el artista o movimiento artístico del cual el alumno tomó de referencia y además se pedirá un trabajo transversal con otras asignaturas, incorporando los contenidos más importantes en estos. 


Desde el trabajo transversal, buscaremos diseños en los bancos con contenidos de todas las asignaturas. Por ejemplo, leyes de física, ecuaciones, descripciones del cuerpo humano. La idea es que los contenidos más importantes sean asimilados indirectamente, al ser observados en los bancos. ¿Por qué en vez de realizar un machete para un escrito, el alumno encuentre partes de estos en contenidos pintados en bancos o lugares del Liceo? ¿Por qué no simplificar estos contenidos a imágenes que los representen y volcarlos a los bancos?

¿Qué es más importante para los docentes, que el alumno aprenda de memoria fórmulas y ecuaciones o que tenga éstas al alcance en un banco y razones y sepa cómo usarlas?".

29 octubre 2016

El Proyecto Restaurarte, Restauración e intervención de mobiliario y espacios liceales es un proyecto en marcha. Viene realizándose en el Liceo N° 3 de Paysandú, bajo la dirección del profesor Fernando Irecio. Liceos, en Uruguay, son los planteles de educación secundaria (6 años, divididos en dos ciclos de 3). Paysandú es la segunda ciudad del país, con cerca de 80.000 habitantes.

Me enteré del proyecto en Twitter, a través del Consejo de Educación Secundaria (CES) y de Celsa Puente,
Inspectora de Institutos y liceos de Montevideo. Bastó un mínimo de texto y unas pocas fotos, para quedar 'tocada'. Pasé toda la noche buscando más información en internet.

La foto de arriba, en el encabezado, muestra la primera aula terminada dentro del proyecto (diciembre 2016). 31 pupitres -madera y metal- primorosamente pintados y decorados, mesa, asiento y respaldar. Una panorámica puede verse en este video. En este otro video un recorrido por las tres primeras aulas terminadas.

Los estudiantes fueron quienes hicieron el trabajo, con la dirección y el acompañamiento del profesor de arte. Trabajaron todos los sábados, a partir del mes de agosto. También repararon una mesa de ping pong y pintaron murales en el salón de música. Todo el proceso está documentado (textos, fotos, videos) en la página de Facebook del prof. Irecio.


El compromiso es que el próximo año el proyecto se extienda a todas las aulas del liceo. Otros liceos se contagiaron y también se han dedicado a restaurar y pintar.

Pupitres modestos arreglados, lijados, pintados y convertidos en obras de arte, cada uno con un diseño diferente - inspirado en un artista o un movimiento artístico - y con un mensaje único. El aula transformada en taller y en galería de arte. Las obras no cuelgan de las paredes; son el mobiliario escolar.

Este proyecto combina restauración y arte; se realiza en el marco de la asignatura de Educación Visual y Plástica, con la colaboración de profesores de otras asignaturas; los protagonistas-artistas son los estudiantes; recupera bancos maltrechos, los aprovecha en vez de tirarlos y les da nueva vida; le agrega color y belleza al plantel, al aula, a la enseñanza y al aprendizaje; y aspira a hacer de cada banca, de cada pintura, un auxiliar visual del currículo y del aprendizaje. Un proyecto que deja de ser tal y se hace realidad. Una experiencia que muestra lo que puede el arte, un profesor sensible y entusiasta, una dirección que apoya, un cuerpo docente que trabaja en equipo, y estudiantes que se enganchan y disfrutan haciéndolo. ¿Qué más se puede pedir? 

N
o puedo evitar pensar en las Unidades Educativas del Milenio (UEM), construidas en estos últimos años en mi país, el Ecuador, y desear que este proyecto uruguayo inspire a quienes, con criterio pragmático, llenan las aulas con pupitres de plástico, y a profesores ecuatorianos dispuestos a explorar en el arte nuevos modos, más creativos y significativos, de pensar y hacer educación en el sistema escolar.






Educar a las madres en el valor del afecto y del juego


Art efimer - Escola Lacustária

Rosa María Torres
Los padres tienen que repartir el amor a todos sus hijos por igual.
A los niños hay que tenerles mucha paciencia. Sus padres son sus modelos.
Dándole mucho cariño y amor crecen mejor.
A los niños debemos darle valor a las cosas que hacen.
Al niño no hay que pegarle sino cuando tenga algún motivo.
Los niños aprenden de los padres.
Debemos tratarles con paciencia, cariño y amor para que el niño no sea malo.
No debemos tratarlo con palabras brutas ni hacerlo sentir berguenza.
El niño que juega es un niño sano.
El niño que no juega puede estar enfermo.

Esto es lo que encontramos escrito, sobre un rotafolio, en la pequeña comunidad rural de Choromoro, en el Valle de Trancas, Tucumán, Argentina. Escrito, de puño y letra, en sus palabras y en sus errores ortográficos, por un conjunto de mujeres-madres-abuelas humildes y orgullosas que se han preparado para contarnos acerca de lo que han aprendido de y junto con los niños en el programa “Capacitándonos juntos por el bien de nuestros hijos”. Un programa educativo realizado con la ayuda de un equipo de profesoras y estudiantes de Psicología y Pedagogía de la Universidad Nacional de Tucumán, enmarcado dentro de un proyecto de desarrollo rural - el Proyecto UNIR - asumido conjuntamente por el Estado, la universidad y la comunidad.

La pobreza extrema del barrio contrasta con el colorido, la alegría y la actividad febril que despliegan adultos y niños repartidos en todo el espacio exterior. Alrededor de una gran mesa improvisada algunos fabrican tarjetas con hojas, flores, semillas, granos, trapos, papel y toda clase de desechos. Otros, instalados junto a una toma de agua, se divierten haciendo máscaras de papel maché moldeadas sobre sus propios rostros.

Cajas de heladeras - recuperadas en la ciudad - han sido habilitadas como teatros de títeres ambulantes. Dibujos, guirnaldas, y toda clase de obras de arte están pegadas o colgadas por todas partes.

Con maderas, cartones y objetos diversos mujeres y niños han fabricado juguetes didácticos imitando a los juguetes comerciales que se ven en supermercados y almacenes urbanos.

Color, arte y juego se han apoderado de este pequeño y humilde grupo de familias.

Una fiesta del reciclaje.

Mujeres y niños han encontrado en la elaboración de juguetes un entretenimiento compartido. Y, en ese jugar y aprender juntos, ellas han terminado por descubrir que las palabras claves del aprendizaje y del desarrollo infantil son precisamente esas: paciencia, amor, juego.

Tan simple y tan poco común, tan evidente y tan extraordinario. ¡Cuán distinto sería el mundo si todo padre y madre da familia llegara a descubrir y respetar la importancia y el placer del juego, para los niños y para sí mismos! Tarea y desafío para los educadores de adultos, para los maestros del sistema escolar, para los planificadores de la educación, para los tomadores de decisiones, para políticos y gobernantes. ¡Qué mejor inversión de dinero y esfuerzo que la de educar a padres y madres de familia, a los propios educadores, en la importancia del juego y del afecto para el pleno desarrollo infantil!

En su gran humildad y en su gran pobreza, estas mujeres y estos niños han amasado una riqueza invalorable. Gracias a un programa pequeño y modesto centrado alrededor del valor del juego, del arte y del reciclaje, madres y abuelas han conquistado para ellas y para sus niños algo mucho más definitorio y duradero que lo que consiguen ampulosas y costosas políticas y campañas educativas que, con tono instructor, tratan de educar a los padres con mensajes abstractos y civilizadores en torno a los derechos del niño, el diálogo entre padres e hijos o la importancia de la escuela.

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