El modelo escolar tradicional a cuestas


Rosa María Torres
(en proceso)


El modelo escolar tradicional en Occidente no es solo un modelo de organización espacial sino un modelo pedagógico y un modelo mental de representación de la educación. Desde que se inventó la escuela, la palabra educación evoca este modo de hacer educación y esta organización espacial de la enseñanza y el aprendizaje. La educación escolar sigue siendo tomada como equivalente a educación, en general. 

El modelo pedagógico que corresponde a este modelo escolar
define las características del espacio, del mobiliario y del arreglo de los elementos dentro del aula (o del lugar usado para enseñar): enseñanza enciclopédica, transmisiva, 'bancaria'; aprendizaje individual, pasivo; profesor sabe, alumnos ignoran; profesor habla, alumnos escuchan; profesor parado, alumnos sentados; profesor frente al grupo, alumnos en filas mirándose entre sí las nucas.

Este modelo mental se lleva a cuestas e instala incluso donde no hay escuela ni aula ni paredes, y a menudo también en edificaciones nuevas, equipadas con mobiliario vistoso y modernas tecnologías. Romper con este modelo ha probado ser, históricamente, una de las rupturas más difíciles en el terreno de la educación y de la propia innovación educativa.

Modernizar el mobiliario y cambiar/flexibilizar la organización del aula pueden ayudar a modificar la pedagogía pero no aseguran por sí mismos un cambio sustantivo y profundo como el que se requiere (ver mi relato
"Un aula de clase ancha, ancha" sobre una experiencia personal en Tailandia). Superar el viejo modelo pedagógico implica un golpe mayor a la cultura escolar convencional y va mucho más allá de adecentar o modernizar el entorno físico de la enseñanza. Es indispensable trabajar el cambio pedagógico con los docentes, de manera específica y sostenida, poniéndolo en el centro de su proceso de formación y capacitación. Y trabajarlo además con los estudiantes, con los padres de familia y con toda la sociedad (Ver "Campaña de Renovación Pedagógica").

Escenario 1: La vieja escuela
Fototeca Bernardo Graff - La Pampa, Argentina (1880-1952)
Fotos antiguas de Ibi (España) - clase en 1965

La vieja escuela es fácilmente reconocible hoy por su aspecto físico (incluido el color de las fotos): atuendos y porte de alumnos y profesores, mobiliario, recursos didácticos, disposición de los elementos en el aula, ambiente general. Mucho menos visible y reconocible resulta la vieja pedagogía en el contexto actual, sobre todo con los espejismos que crean nuevas construcciones y tecnologías. Entre el aula con pupitres de madera con agujero para el tintero y ranura para la pluma de fines de 1800, y el aula de las primeras décadas del 2000 puede haber, sorprendentemente, muchos menos cambios en la enseñanza y el aprendizaje que lo que sugieren los nuevos looks.


El aula convencional sobrevive en sus aspectos esenciales. Aula cerrada sin contacto con el exterior, modelo pedagógico frontal, pizarrón monopolio del profesor, pupitres en fila (a menudo con valor clasificatorio-discriminatorio atribuido a la primera y la última filas: niñas y niños, 'buenos' y 'malos' alumnos, molestosos, repitentes, etc.), rigidez, formalidad.


Escenario 2:
La escuela del futuro

Así es como artistas franceses, en 1899, imaginaron que sería la escuela en el año 2000, un siglo después. "Moderna" tecnología de enseñanza convierte los libros en material de audio (presuntamente sustituyendo incluso el rol y la voz del profesor), pero intactos el mobiliario y la organización del aula: alumnos sentados en bancos y mesas, en filas, escuchan de auriculares que cuelgan del techo. Aprendizaje rigurosamente individual.

Escenario 3: Pedagogías alternativas e innovaciones en la organización escolar

Aula antigua escuela Montessori
Justamente una de las innovaciones de pedagogías alternativas como la Montessori fue proponer modificaciones en la configuración del aula y en el ambiente de aprendizaje. Esto, como exigencia de la propia pedagogía, de la concepción de la enseñanza y del aprendizaje, del rol atribuido a maestros y a alumnos, de la búsqueda de un aprendizaje sintonizado con la libertad, la independencia, la experiencia, el juego, el aprendizaje autodirigido, en grupo y entre pares.
Escenario 4: Viejo modelo escolar y pobreza 

Escuela en Nicaragua
La combinación entre viejo modelo escolar y pobreza suele producir engendros. A diferencia de culturas en las que sentarse en el suelo es parte de la cotidianeidad y está naturalizado también en la cultura escolar, aquí el intento por plasmar el aula convencional obliga a construir mesas y bancas a partir de lo que se encuentra a mano: troncos, piedras, plásticos, chatarra. 

Para el modelo escolar tradicional, estudiar, aprender, implican sentarse y elevarse sobre el suelo. En contextos de gran pobreza puede verse profesores y
alumnos tratando de mantener el equilibrio sobre asientos endebles, incómodos, y tratando de escribir sobre mesas destartaladas o bien sobre los muslos.


Escenario 5:
La escuela al aire libre
Foto: UNESCO
Millones de maestros en el mundo conocen un solo modelo escolar. Este es el modelo en el que son formados, el que les muestra el texto escolar, el que propone el currículo. No tienen modelos alternativos en los cuales inspirarse y nadie espera que lo hagan. Por eso, a falta de escuela física esta maestra la edifica a la intemperie, levantando paredes invisibles en medio del verde natural. Coloca la pizarra y se coloca ella misma al frente y sienta a sus alumnos en pupitres escolares, organizándolos por edades. Un aula-escuela multigrado al aire libre, rodeada de montañas.

Escenario 6: Las tecnologías en el aula 

Aprender un oficio a principios de siglo - Clase de mecanografía, Washington, 1920
Frato

Los sistemas escolares han acogido sucesivamente diversas tecnologías. En el siglo XX fueron las máquinas de escribir, en el siglo XXI las computadoras. Estas últimas fueron incorporadas entusiastamente al modelo escolar tradicional, en espacios específicos creados para ellas o bien en las aulas, también en filas y con el mismo mobiliario, sin las adecuaciones necesarias en términos de espacio, altura y superficie de las mesas, instalaciones eléctricas, etc. Laptops, netbooks y tablets han sido posteriormente integradas en muchos casos a los mismos pupitres estrechos en los que se despliegan libros y cuadernos, ocasionando previsibles y frecuentes caídas y roturas.

Escenario 7: Instalaciones nuevas, vieja pedagogía

Unidad Educativa del Milenio (UEM) - Ecuador
La vieja pedagogía acampa también en construcciones nuevas, equipadas con mobiliario vistoso y con modernas tecnologías. Pupitres de plástico en vez de pupitres de madera, pizarras electrónicas en vez de pizarras de tiza, pero la misma organización del aula, el mismo rol docente y la misma pedagogía: enseñanza frontal, aprendizaje individual, "dictar clase", "transmitir conocimientos".

Escenario 8: La vieja escuela fuera de la escuela 

Frato

El modelo escolar tradicional no opera solo en la escuela; se replica a lo largo y ancho del sistema escolar, incluida por supuesto la educación superior. Sigue gozando de buena salud y de buena reputación donde quiera que se hace - o pretende hacer - educación. Está enquistado en la familia. Lo podemos ver en iglesias, auditorios, plazas, cárceles, hospitales, bibliotecas, centros infantiles y de la tercera edad. Se aplica a todas las edades y para todo propósito en charlas, conferencias, paneles, mesas redondas, consultas, rendiciones de cuentas, talleres, sermones, mítines. La escenografía escolar puede no estar presente, pero la coreografía es inconfundible.  


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Hospitales y escuelas (no es lo mismo que salud y educación)


Rosa María Torres


Es común que los gobiernos confundan escuela con educación y hospital con salud, reforma educativa con mejoramiento escolar, reforma de la salud con construcción y equipamiento de hospitales. También lo hacen los organismos internacionales. Y, por supuesto, periodistas y ciudadanos en todo el mundo.

Escuelas y hospitales son obras codiciadas y de alta visibilidad en las agendas políticas, y siguen teniendo parecidos arquitectónicos notables para atender a los alumnos-pacientes: pabellones estándar, largos corredores, habitaciones en serie.

Hospital no es = a salud 


Quien llega a un hospital buscando atención es porque está enfermo. Pero hay posiblemente muchas cosas que pudieron hacerse para evitar que llegara al hospital, mutando de persona a paciente. El principal cuidado de la salud está precisamente ahí: en lo que pudo y puede hacerse para evitar la enfermedad. El llamado 'enfoque preventivo'.

Hospital no equivale a salud porque SALUD es mucho más que hospital, médicos y medicina. Estar y mantenerse sano implica entre otros comer y dormir bien, mantenerse activo, tener buenos hábitos de vida en el día a día.


Combatir eficazmente la pobreza salva millones de vidas y ahorra muchísimos hospitales. No pasar hambre, tener alimentacion adecuada, abrigo, un techo bajo el cual cobijarse, agua potable, letrinas, luz eléctrica, son condiciones esenciales de una vida digna y sana en el mundo de hoy. Lavarse las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de comer no requiere hospitales sino información, educación y supervisión oportunas. Dormir más y mejor energiza, produce bienestar, reduce la probabilidad de la obesidad. Romper con el sedentarismo, ejercitar regularmente, hacer actividad al aire libre, jugar, reír, mantienen joven el cuerpo y la mente en todas las edades. Saber leer y escribir salva vidas y las enriquece abriendo infinitas oportunidades para el aprendizaje y el autoaprendizaje permanente.


La malnutrición infantil no se debe a la falta de hospitales sino a razones asociadas a la pobreza, la mala alimentación, la mala crianza, falsas creencias, ignorancias.

¡Cuántos hospitales y médicos ahorraríamos si todos aprendiéramos - en la casa, en la escuela, mediante campañas permanentes de información y educación ciudadana - a cuidar nuestra salud desde niños! Mucho más barato y mucho más efectivo.


Revolucionar la salud no es construir hospitales; es ante todo revolucionar la comprensión de lo que es la salud y educar a la población para que pueda cuidar mejor y responsablemente su propia salud y la de su familia.
 
Escuela no es = a educación

Escuela no es igual a educación en primer lugar porque no toda educación es educación escolar, realizada en institución y en aula. Por otro lado, 'escuela' remite a menudo al edificio más que a la educación propiamente tal (contenidos, relaciones, personas, procesos de enseñanza y aprendizaje). 

Lo que usualmente se llama 'reforma educativa' es, por lo general, 'reforma escolar'. Pero el sistema escolar no es el único sistema educativo. Relaciones y prácticas de enseñanza hay también en la familia, en la comunidad, en la organización social, en el lugar de trabajo, en los medios de comunicación, en la esfera de la política.

El edificio no es lo más importante cuando se trata de educación. Lo importante es qué ocurre adentro (o incluso sin necesidad) del edificio: qué, cómo y para qué se enseña y aprende.
Se puede tener excelentes escuelas y pésima educación, o al revés: modelos y experiencias educativas ejemplares en escuelas modestas y hasta precarias desde el punto de vista de la infraestructura y el equipamiento.

Si le preguntamos a una persona su opinión sobre las escuelas en su comunidad y sobre la educación en su comunidad, posiblemente obtengamos respuestas distintas. Aunque no puedan diferenciar con claridad los conceptos, muchas personas perciben diferencias significativas entre hablar de escuela y hablar de educación.

No obstante, como ya hemos dicho: confundir escuela y educación sigue siendo común entre gobiernos y organismos internacionales. 'Calidad de la educación primaria' es, por ejemplo uno de los indicadores que maneja el Foro Económico Mundial en el Informe Global de Competitividad que publica anualmente. La Encuesta de Opinión (Opinion Survey) que aplica a miembros de la 'comunidad de negocios' en cada país pregunta sobre la calidad de las escuelas primarias pero las conclusiones se refieren a la calidad de la educación primaria. Las conclusiones resultan disparatadas y no son confiables. Gente opinando sobre la calidad de la educación primaria sin saber de educación, sin tener información sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje y sobre los niveles de satisfacción de los usuarios. Un salto en el vacío que al FEM debe parecerle irrelevante, pues lo sigue haciendo, y sobre el cual nadie llama la atención.

 
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"En el Ecuador el modelo pedagógico no ha cambiado"

Unidad Educativa del Milenio (UEM) - Ecuador
Entrevista con Rosa María Torres por Desirée Yépez de Revista Plan V

Quito, 16 de Febrero del 2016

En el primer trimestre del año pasado, desde el Ministerio de Educación se anunció el inicio de un convenio de cooperación entre Ecuador y Finlandia con el fin de mejorar la calidad educativa en el país. Para muchos, la educación básica en el país nórdico es un modelo a seguir. Rosa María Torres es pedagoga, investigadora, y en octubre de 2015 viajó hacia el país europeo a analizar el funcionamiento del sistema finlandés que se quiere replicar a escala mundial. ¿Es posible que funcione en Ecuador? Ella responde.  

 
En marzo de 2015 se anunció que Finlandia asesoraría a Ecuador en temas de educación inicial y práctica docente ¿Por qué se toma a Finlandia como referente educativo?
 
Finlandia se convirtió en estrella mundial de la educación a raíz de las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), en el año 2000. Finlandia sorprendió, y se sorprendió a sí misma, en las tres áreas que mide esa prueba: lectura, matemáticas y ciencias. Ahora los finlandeses están creando algo que llaman 'educación para exportación'. Programas, instituciones, proyectos, para ayudar a otros países. Finlandia viene colaborando en la mayoría de países de América Latina. El Ecuador es uno de ellos. 
 
Desde su experiencia como pedagoga, ¿qué cree que es importante replicar del modelo finlandés en Ecuador?
 
No se puede separar lo pedagógico de lo curricular, la formación docente, la sociedad, los medios de comunicación… todo es un paquete. Un modelo educativo responde a una determinada sociedad, a un momento específico, y tiene componentes culturales que no son fácilmente transferibles.

Lo de Finlandia es un proceso, son cinco décadas que los finlandeses están dedicados de manera sistemática a reformar su educación. Vienen de una situación de gran precariedad. A mediados del siglo pasado, los pobres iban por un lado, los ricos por otro … En este lapso lograron desarrollar una sociedad profundamente igualitaria, una educación democrática que valora el juego, que pone en el centro el aprendizaje. No hay el concepto de escuela de excelencia; todos los profesores son buenos. No es solo la pedagogía; hay una cultura de confianza, que es un valor de la sociedad. Por el contrario, en América Latina los niveles de desconfianza son altísimos; en ese contexto, es difícil instalar la confianza en la cultura escolar.
 

¿Cómo trasladar ese modelo a Ecuador?
 
Se trata de un cambio cultural, tomaría décadas. Finlandia tiene los índices más altos en todas las cosas buenas a las que uno aspira. Es el segundo país menos corrupto del mundo. A nivel económico, político y social tiene indicadores positivos. Eso no se traslada fácilmente, está en la cultura, en la historia, en la gente.

El cambio fundamental en educación está en la pedagogía. Se puede tener la mejor infraestructura, la mayor inversión, pero si no cambian las relaciones de enseñanza-aprendizaje en las aulas, entre profesores y alumnos, lo demás es decorativo.


En el Ecuador el modelo pedagógico no ha cambiado. Las Unidades Educativas del Milenio son nuevas, tienen gran infraestructura, computadoras, pero adentro de esa estructura  se reproduce la educación tradicional, el modelo pedagógico frontal, transmisivo, pasivo.


Lo pedagógico es la gran fortaleza de Finlandia. No se ven cosas espectaculares en infraestructura. Vi cosas extraordinarias en escuelas modestas, modestas desde el punto de vista arquitectónico y de recursos tecnológicos, pero de enormes riquezas en términos pedagógicos. Profesores haciendo maravillas con recursos mínimos.

 
El modelo finlandés parecería contradictorio con el ecuatoriano, pues parte de los logros que recalca la 'Revolución Ciudadana' es el despliegue de infraestructura y tecnología en espacios como las Unidades Educativas del Milenio…
 
Vivimos momentos distintos. Cuando empiezas antes, antes te das cuenta de los errores, investigas, afinas … En Finlandia se eliminaron los laboratorios informáticos en las escuelas. En Ecuador se inauguran las Unidades Educativas del Milenio con laboratorios informáticos que se presentan como una innovación… En Finlandia y en otros contextos las TIC ya están incorporadas en las aulas.

Foto: Gabriela Yépez
En América Latina seguimos en la etapa en que primero compras las computadoras, las pizarras electrónicas, y luego se piensa qué hacer con eso. En Finlandia muchos profesores usan la pizarra verde o la blanca con marcadores. Vi pocas pizarras electrónicas.

Finlandia ha hecho el recorrido que seguramente vamos a hacer en 10, 20 años: desechar aquello que no sirve, aquello que distrae, y confiar en los profesores como lo fundamental.


Parte del convenio entre Ecuador y Finlandia es la formación de profesores en centros zonales de práctica y desarrollar programas de actualización. ¿Se sabe algo de los resultados en este primer año?


Hay poca información. Es difícil hacer investigación educativa en el Ecuador. La información que da el Ministerio de Educación es escueta. Me fui a enterar en Finlandia acerca de qué están haciendo aquí los finlandeses, allá me reuní con alguna de la gente que está trabajando en el Ecuador.


¿Y qué están haciendo aquí los finlandeses?


Entre otros están ayudando en capacitación docente. Cómo lo están haciendo y si hay resultados, lo desconozco.


La formación docente es un proceso complejo. De hecho, en Finlandia me comentaban que cuando hacen capacitación en otros países les obligan a replicar cosas que ellos ya dejaron de lado, como las capacitaciones masivas. Procesos estandarizados, donde se replica la pedagogía que no se quiere.


La idea es formar a los docentes del mismo modo que se les pide a ellos que se relacionen con los alumnos. De hecho, en Finlandia el criterio principal de selección de los maestros no radica en la cantidad de títulos que posea, ni en sus calificaciones. Se realiza una entrevista personal, donde se valora su compromiso con la comunidad, si fue o es voluntario en alguna causa, habilidades artísticas, sus sensibilidades como persona… Solo el 10% de quienes se presentan obtienen una plaza.


En Finlandia no hay rankings y se evita las pruebas estandarizadas. No  se rankea a las escuelas, menos a los alumnos, no hay 'tú eres el mejor' o 'tú eres el peor'. El sistema educativo finlandés fomenta la colaboración, no la competencia. El principal objetivo es la equidad, no la excelencia. El Ecuador se enrumba en un sentido contrario, basado en la competencia y la excelencia. En Finlandia el lema es ¨toda escuela, una buena escuela¨.


¿Cuáles son los defectos de ese sistema?


Encontré pocas situaciones que me sorprendieron negativamente… Por ejemplo, entré a una clase de secundaria y la profesora les pidió a los alumnos pararse y saludar a la visitante, como en los planteles más tradicionales. Luego la exhibición era que yo viera cómo hacían, en parejas, un Powerpoint sobre Finlandia, usando Wikipedia: ¡la cosa más convencional del mundo hoy en día! Tal vez la profesora pensaba que yo, visitante de país del tercer mundo, me sorprendería con eso. Al salir me di cuenta que no era el aula, sino que toda esa escuela es así. Eso es lo más "terrible" que vi en mi visita en Finlandia...


Los finlandeses me decían que vaya al norte del país para analizar lo que pasa en la zona rural, pues Helsinki, la capital, es una cosa, la zona rural - como en todo lado - es otra … Las peores cosas las vi en situaciones de ‘show-off’, donde los profesores están pensando en el visitante y no en los alumnos.    

¿Cómo trasladar los aspectos positivos a un contexto escolar como el ecuatoriano?


Hay muchas cosas que pueden hacerse sin necesidad de trasladar o copiar de nadie. Ver a los chicos finlandeses en el comedor escolar es un poema. Los chiquitos aprenden a servirse, comer tranquilos, compartir, desechar, poner las cosas en su sitio y reciclar. 


Quisiera ver qué pasa en el Ecuador en el comedor de una Escuela del Milenio… Todo eso pueden aprender a hacer nuestros niños, si tienen el ejemplo y la guía adecuada. Se trata de ejercicios ciudadanos que tienen un impacto sobre la vida para siempre.

¿De qué depende que esos aspectos se puedan replicar en Ecuador?


De los sistemas escolares que he visto, el finlandés es el más atento a las necesidades del alumno. Hay un valor subyacente que es la empatía y otro que es el respeto. Hay que pensar en los chicos, son personas y cada uno es distinto. Basta con comprender eso, son valores universales.


En el Ecuador, el Ministro de Educación dice que aspira a que nuestro país tenga "el mejor mejor sistema escolar del mundo". No sé qué entiende él por eso... Hay muchos criterios para definir qué es un buen sistema educativo. Los puntajes en pruebas no son lo único ni lo más importante. Eso revela apenas un aspecto de una escuela. Falta saber cómo se sienten los alumnos en una escuela, si tienen miedo o si aprenden motivados, con alegría. No estoy de acuerdo con rankear escuelas con base en pruebas. Finlandia no lo hace. Y otros países están dejando de hacerlo. Es una lástima que el Ecuador empiece a hacerlo cuando otros lo abandonan.


Mientras se habla del ‘boom’ de la educación finlandesa, en Ecuador se destaca un supuesto ‘milagro ecuatoriano’ en educación, que se refiere básicamente a la inversión que el gobierno de Rafael Correa ha destinado a ese rubro. ¿En términos educativos, existe realmente un milagro ecuatoriano?


El ‘milagro ecuatoriano’ destinó la inversión principalmente a tres rubros: carreteras, hospitales y escuelas.


En educación, la prioridad en estos nueve años se ha puesto en la infraestructura. Recuperar la gratuidad ha sido una conquista importante pero la calidad sigue siendo un desafío grande y pendiente. La infraestructura es un aspecto secundario de la calidad educativa; el factor más importante para el cambio educativo siguen siendo los docentes, y ese es tema complejo y proceso largo.


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Alfabetización popular

Rosa María Torres


El texto que copio abajo está incluido en el libro Historia de las ideas pedagógicas, de Moacir Gadotti (Siglo XXI Editores, México, 1998). Moacir me ubicó, generosamente, en el capítulo sobre El pensamiento pedagógico latinoamericano - junto con Francisco Gutiérrez, María Teresa Nidelcoff, Emilia Ferreiro y Juan Carlos Tedesco - y ubicó mi aporte en el campo de la alfabetización popular.

El texto que eligió fue un punteo de las "Nueve tesis sobre la alfabetización alternativa: reflexiones en torno a la experiencia nicaragüense", un ensayo que escribí al calor de la Nicaragua sandinista y que incluí en mi primer libro: Nicaragua: revolución popular, educación popular (1985).


En gran medida, Moacir se adelantó a los hechos. Lo cierto es que la alfabetización es un campo en el que me especialicé, al que he dedicado muchos años de vida, estudio y trabajo, sobre el que he escrito mucho, en el que he encontrado grandes satisfacciones y grandes amigos, el que me llevó a recorrer el mundo, y en el que sigo investigando y aprendiendo. Empecé con alfabetización de jóvenes y adultos; entre otros inspirada por Emilia Ferreiro, fui avanzando hacia la alfabetización como aprendizaje a lo largo de la vida, sin edades.

Fue Moacir quien me presentó a Paulo Freire, invitándome a Sao Paulo al seminario sobre alfabetización en el que compartí con Paulo, él grande ya, yo apenas empezando. Moacir, Paulo, José Rivero y César Picón fueron tutores y mentores que me impulsaron a meterme cada vez más en la educación popular.

Incluyo aquí este texto ante todo como un agradecimiento y un tributo a Moacir, a quien me une una larga amistad.
Rosa María Torres: La alfabetización popular
Rosa María Torres, pedagoga y lingüista ecuatoriana, ha tenido una brillante actuación en el campo de la educación popular en más de un país de América Latina, incluso en la Nicaragua revolucionaria; se dedicó a la asesoría, sistematización y evaluación de experiencias, habiendo producido reconocidas contribuciones teóricas y prácticas.

En su ensayo Discurso y práctica en educación popular, publicado en Brasil en 1988, la pedagoga critica la distancia entre lo que se dice ser la educación popular y lo que ha sido realmente. En el discurso, la educación de las masas es siempre blanco de promesas y esperanzas, siempre indicada como solución para los problemas del país. En la práctica, sin embargo, la educación pública nunca es priorizada, existe en condiciones adversas y aún está lejos de universalizarse.

Otras obras publicadas: Nicaragua: revolución popular, educación popular y Educación popular: un encuentro con Paulo Freire.

Nueve tesis sobre la alfabetización:
reflexiones en torno a la experiencia nicarag
üense 

1. El éxito y el fracaso de una acción alfabetizadora no se fundan en última instancia ni en cuestiones económicas ni en cuestiones técnicas sino en la existencia o no de una firme voluntad política con capacidad para organizar y movilizar al pueblo en torno al proyecto alfabetizador.

2. Un proyecto alfabetizador requiere la aplicación de conocimientos científicos y técnicos históricamente negados al pueblo, cuyo control puede serie restituido a través de una alianza con el sector social que los detenta, y a lo largo de un proceso que tiene la alfabetización precisamente como su punto de partida.

3. La alfabetización popular no puede ser vista ni como una obra de beneficencia ni como una concesión sino como un derecho del pueblo y, consecuentemente, como un compromiso de los sectores progresistas y del movimiento revolucionario.

4. La alfabetización es uno de los instrumentos que puede contribuir significativamente y a través de múltiples vías a la construcción de un proyecto popular hegemónico y, en consecuencia, debe acompañar e integrarse al conjunto de acciones orientadas a la liberación del pueblo.

5. La alfabetización popular no puede ser un proceso puramente "concientizador", sino un proceso de adquisición de la lectura y la escritura que, como tal, se constituye en una condición favorable para promover la toma de conciencia y la organización popular.

6. La alfabetización, en su dimensión concientizadora, no puede ser entendida como una acción mecánica, interpersonal o puramente intelectual, sino como un proceso básicamente social de formación, organización y movilización de una nueva conciencia crí­tica y colectiva, de una conciencia de clase.

7. La alfabetización, puesta al servicio de un proyecto popular, debe ser un proceso aglutinador, fundamentado en la más amplia, unitaria y democrática participación de todos los sectores y grupos sociales, a condición de no renunciar a su carácter popular y contestatario.

8. Impulsar una alfabetización popular requiere una confianza auténtica en el pueblo como protagonista y sujeto de sus transformaciones históricas.

9. La alfabetización no puede ser una meta en sí misma sino apenas el punto de partida de un proceso de educación permanente de los sectores populares, dentro del cual la postalfabetización puede ser un momento de consolidación y profundización de la alfabetización.

Texto completo incluido en: Rosa María Torres, Nicaragua: revolución popular, educación popular, México, Editorial Línea, 1985. 


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Hacer deberes en la biblioteca


Rosa María Torres

Rikhardinkatu Library, Helsinki. Fotos: Rosa María Torres




Soy contraria a los deberes, por muchas de esas razones que, afortunadamente y cada vez más, vienen siendo expuestas y debatidas en todo el mundo. La poca cantidad de deberes es, por otro lado, un aspecto destacado y uno de los atractivos de la educación finlandesa. Fui pues preparada para verlo y disfrutarlo. Lo que ví, no obstante, me hizo repensar y complejizar mi idea sobre los deberes, en particular en torno al papel que pueden jugar las bibliotecas.

En todas las bibliotecas que visité encontré estudiantes de diversas edades haciendo deberes, trabajando laboriosamente y aprendiendo a gusto. Tanto, que la propia noción de deberes se desdibuja y uno llega a sentir la necesidad de llamarlos de otro modo.

Las bibliotecas ofrecen este servicio, igual que todo, de manera gratuita. Los espacios de estudio pueden ser individuales o grupales; en la mayoría de casos, ví estos últimos. Dos, tres, cuatro estudiantes trabajando en grupo, rodeados de libros y revistas, en espacios muy acogedores, bien iluminados, y con arreglos muy variados: mesas, sillas, muebles multiformes, sofás, puffs, almohadones. En algunos casos, una pizarra blanca o un rotafolio. La biblioteca les ofrece laptops para trabajar. También hay servicio (pagado) de impresión y fotocopiado, así como máquinas expendidoras de bebidas. Todas las bibliotecas tienen, por supuesto, wi-fi. Estos espacios de trabajo, obviamente, no exigen silencio; permiten conversar, producir el movimiento y el ruido normales que implican trabajar con otros.

Para los estudiantes universitarios, las bibliotecas ofrecen servicios que pueden incluir estaciones de trabajo o salas de reuniones equipadas con pizarras electrónicas, proyector, equipo audiovisual, etc.

Sobre el uso de la biblioteca para hacer deberes conversé con dos bibliotecarias, una en una biblioteca en Porvoo y otra en Helsinki. 

Hay estudiantes que van todos los días; otros van dos o tres veces por semana. Se quedan generalmente una o dos horas; algunos se van después de terminar el deber, otros se quedan leyendo o usando algún otro servicio de la biblioteca como música o juegos.

Los estudiantes menores de 15 años requieren una autorización por escrito de los padres para usar la biblioteca. Por lo general, los estudiantes viven cerca de la biblioteca, van ahí al salir de la escuela, llegan y se van caminando o en bicicleta. En otros casos, los padres o madres van a recogerles cuando salen del trabajo, a eso de las 5 ó 6 de la tarde.

La biblioteca es pues puente entre el sistema escolar y el hogar. Lugar donde se estudia y aprende con autonomía y con libertad, donde se sienten seguros, acompañados y atendidos. No es ni una extensión de la escuela ni una extensión del hogar; es otra cosa.

Para muchos niños, adolescentes y jóvenes finlandeses, la biblioteca es lugar de acogida, que sustituye a una casa vacía. Y el deber puede ser una experiencia significativa y placentera, antes que la usual tarea rutinaria, mecánica y burocrática en que la han convertido nuestros sistemas escolares.


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